!EL DON GUERERE!

!EL DON GUERERE!

   Es parte de nuestras costumbres, las parrandas o convites  entre todos,  que si los quince años de la prima, el casorio del fulano, si se graduó el que te conté, así éramos antes. Aquel gentío  pa´llá o pa´acá, como decir pueblo que canta no muere, así  debe ser porque no hay que esperar que lo empujen sino hay que salí empujado como en los  tiempos de antes señores. Un día inventamos salir un buen  gentío como en  caravana para no se donde, ni a que, ni cómo, ni cuándo. Uno de los delanteros grito alto ,advirtiéndonos!!!, qué tal si celebramos mañana con un "hervidologo" de chivo, porque miren los principales ingredientes están a la vista!. Se nos alboroto el espíritu roba chivos, bajamos todos como autómatas cayendo sin compasión sobre  aquellos pobres (meee) de cuatro patas: fue impresionante ver cómo aquellos animalitos corrieron por todas direcciones, pero los invasores éramos más les ganamos  los acorralamos  quedando  todos, bajo nuestra  propia  potestad.

         Aquel despelote de chivos, junto al sálvese quien pueda porque llego juan robador, junto con aquel apúrate que nos descubre, con el  menos mal que no nos ve nadie.  Fue así como se vino con nosotros un “chivi chivito "chivitiquititico ” era muy  pequeñín. Algo pasó porque  no vino  la mama chiva, representaba  tremendo problema. El pequeño no trajo su carta aval,  sin porta  futuro estaba en problemas  pues las otras  chivas no aceptaron darle de mamar.

 Todas lo rechazaron no quería nada con él: no hubo forma ni manera que  aceptaran en adopción al chiquilín. La intención era salvarlo sin embargo  comimos sopas en aquel domingo de fiestas  carnavalescas. 


     Me quedé con el "chipilín"  enclenque  dispuesto a salvarlo, fue mi abuela quien lo izo  prosperar dándole de amamantar con botellitas como biberón.  Aquel “chivititico” paso de  grandote  a  grandulón se consideraba  un semental  .Hasta lo bauticé con el  nombre  (DON GÜERERE,)  convirtiéndose en parte de  la familia. Lo llamábamos “meeee” también aquel “meeee” contestaba . Sacándolo a pasear  conmigo  sin llevar amarres, aquel buen acompañante era un caso el  señor del chivato decían los vecinos éramos unos personajes muy populares en mi comunidad.  Al pasar del tiempo parecía que el se fastidiaba, porque un día se asomó frente a la puerta del cuarto principal. Observándose allá dentro donde como al  fondo  había  un gran  escaparate. Pensando que  lo estaban mirando, me imagino vio otro chivo igual o muy parecido no le gustó, retrocedió volvió a mirar rectifico. Entonces enfilo en sus cuarto por cuatro patas delanteras  "adentrándose" y zumbándose con fuerza donde sólo encontró impactar 
contra  su reflejo. De aquel gran espejo que lo hizo pasar de largo a largo,  atravesando  el escaparate lleno de ropa hasta toparse con la pared de bloques del fondo. Yo no estaba en ese momento, me contaron lo del  pobre Don Guerere. Impactó contra aquella estructura de madera  y cemento. Quedando sentado  de gravedad, que solo se le oía un genio  (meeee)   meeee  jodieron .

        Al parecer no había nada que hacer, por eso mi mamá y mi abuela tomaron una sola decisión . Llegamos los ausentes viajeros a casa sí noté algo extraño pregunté por “Don Guerere” solo respondieron Vengan a comer primero la mesa está servida!” Aquella mesa tenía un mantel con poses de celebración, todo cubierto hasta la colocación de los cubiertos se notaba algo inusual, ya me habían advertido  vas a comer algo especial! Con mucha curiosidad destapé aquello con cuidadito, dándome  cuenta del algo especial. En ese instante agarré una punta del  mantel lo hice volar por los aires. Reconozco que fue falta de ellas por no saber explicar el caso como es debido. De una vez  me fui al trote  lloroso también  al moco tendió, con un profundo dolor  del pecho. Impactado por la ausencia de mi especial amigo . Hasta en horas de la madrugada del día siguiente, estuve ausente. Mi gente del barrio de tanto buscarme me localizaron, anduvieron dando tumbos por esas calles hasta  por  fin dieron conmigo encontrándome  en una acera  mas allá de no se donde  así  me cargaron  hasta mi casa.  Solo dije cuando llegué todo achicopalado  (¡Ah Mundo mi Don Guerere). 

 

DOUGLAS DELATE@HOTMAIL.COM

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