EL ENCENADEÑO PIO AGUSTIN
“EL ENCENADEÑO ”
Antes viajaba a la capital, porque regularmente por allá me surtía de mercancía, era tiempos de prosperidad aventuradas por lógica pasaba por la en senda estado Yaracuy siempre conseguía con mi especial amigo pio Agustín Suarez. Le hacia una propuesta del vamos "palli" el contestonamente "habera" que "di" donde vamos.
Aquel ingenioso acompañante, nunca decía que no! Nos envolvíamos en aquel viaje donde era el mí invitándolo a comprar mercancía para surtir un negocio de mi propiedad. Lo más locario del cuento, les cuento era cuando estando ya en la capital nos comprometíamos con esas areperas de comida criolla, por la zona de quinta Crespo de aquella Caracas bella . Pasaba de primero me sentaba en las butacas del servicio automáticamente después llegaba mi amigo Pío hacía lo mismo.
Pedíamos yo por aquí el por allá unas suculentas arepas, luego él se levantaba y partía. Entonces aparecía mi problema donde destacaba mi astucia en defensa propia. Empezaba la acción -Cuánto debo? “-Es tanto señor! “-Naguará! ¿Cómo es eso? Yo me comí una sola!“-Sí, pero su amigo se comió tres” “-¿Cuál amigo? Yo ando solo” El despachador dice “-Pero él llegó casi junto con usted”.“-No sé de qué me está hablando. Lo vi sentado, pero nada que ver con ese tipo” “-Coño nos robaron! Dijo uno de los del despacho. Salía "chutico" claro con mi cara muy en alto después mas allá nos encontrábamos a celebrar! Aquello ya un vicio amañado de malas costumbres, nunca nos pasó nada. Pero bueno menos mal.
Pero estando allá,
me consigo con un amigo de muchos años,
le decíamos el gocho Saavedra. “-Menos mal que estás por acá me dijo aprovecho
para invitarte, a compartir una
parrillada de mariscos en mi apartamento, donde mi querida (Mari) debe estar
preparándola, se alegra al vernos llegar.
Sabía de lo especial que era su señora en eso de hacer aquellas mariscadas. Ellos vivían en la misma zona de Quinta Crespo, total llegamos aquel edificio era un tercer piso, inmenso apartamento ciento cincuenta metros cuadrados, de pura porcelana importada todo un lujo donde vivían mi amigo gocho y su familia. Aquel ascensor tenía su parada, en el mismo apartamento donde compartiríamos, mientras el Pío sorprendido por tanta exageración de lujo y comodidad? Comenta: -Por allá por la Ensenada, Las vainas no son así Gua, estamos en Caracas” Le dije dándomela de “sabedor” no has visto nada pajarito Pío Agustín.
En aquel lujoso lugar, nos recibieron
con whisky etiqueta negra, tratando de impresionarnos: aquellos andinos lo paseaban en un carrito de manos hasta hacérnoslo llegar.“-Con qué lo quieren?” “-Yo lo prefiero
puro” dijo mi acompañante.“- El mío será
con hielo!” Repliqué yo como para que no chocar en gustos que era lo mismo .
La parrillada estaba, en lo más crujiente de aquel ambientado momento, mientras al compás de los tragos sentíamos más confianza. Equilibrándose aquel ambiente con cuentos de negocios, viajes y vivencias de la vida misma. Teníamos rato en aquella chanza del compartir, mientras el Pio lo noté medio sofocado. Acercándose me dijo al oído “-¿Dónde está el baño?. Le digo“-Okey sigue este pasillo, al fondo a la derecha está una puerta, que parece una entrada al cielo no te asustes ponte cómodo! ahí” adéntrate. Me cuenta el mismo: que llegó con la luz de emergencia, al rojo vivo con aquellas ganas, el pobre amigo mío sufría mucho de cólicos. Entró apuradito paso liso pal desagüe con señales del no puedo mas en alertar roja totalmente zumbado llego a la sala del baño o sanitario todo encalamocado.
Aquel
hombre alterado del estomago, entra confuso al
oscuro cuarto del baño. Muy sorprendido por todo aquello alfombrado, hasta muy olorosos no consiguió encender la luz mientras a mano abierta se pone a palpar todo el lugar hasta que tropieza con un desaguadero de ducha
vaginal en el tanteo pensó este mismo es. Bajándose los pantalones sentándose en posición fecal,
soltó aquel "vaporon" de un Gracias a Dios aaaah. “-Casi la “poncago!” total logro desahogarse poniendo la gran plasta estomacal).
Duré un buen rato , se levanta medio encorvado con su calzones media rodillas, buscando papel pero nada, siguió en aquel nada por aquí nada por allá. lo mejor fue que en el tanteando consiguió el encendedor de la luz; Los humanos tenemos unas vainas, nos identificamos subliminalmente, porque en eso le apareció un diablito rojo, con sus cachitos más el arpón en la mano. Le sonrió. “-Mira lo que hiciste? Ahora si la cagaste coño . el pio !Qué pena! pensó tenía razón, la bosta humana estaba en el posadero de nalgas de las damas, mientras el retrete como a cortos metros limpiecito. El pobre amigo mío se le subió el vilipendio, empezando a sudar como caballo de carrera. Ahora qué? Habrá que inventariar. Se las ideó y empezó con aquel trabajo del vaya y venga caminando de rodillas con las mangas de la camisa bien enrolladas de `paso empapado en aquel "sudoral" tan grande .
Con aquel gateo iba y venia, entre el porta nalgas y el
retrete, tratando hacer el
traspaso de aquella "mierdolaga" con aquel desenfrenamiento estomacal. Aquello era viaje tras
viaje, no terminaba porque la cagada había sido grande. En aquel
sudoroso traslado del valla y
venga a manos limpias , fue como mi amigo Pio moqueando y todo logro terminar con
el traspaso mierdera. de sus cochinadas .estomacales .
El hombre se dispuso a salir, corriendo derechito con el rabo metido entre las patas, digo entre las piernas se me acercó y dijo bajito: “-Vámonos! Le pregunto: “! Por qué tenemos que irnos? Lo miro aquel hombre color apio al medio despelucar volvió a decir“-Te explico por el camino”. Entendí que algo andaba mal total fue que “inventariamos” una salida más justificada, agradeciéndoles a todos por todo nos despedimos, con el Pío pegadito a mi lado, claro tapándose el trasero me imagino se lo sentía humedecido, al salir de aquel ambiente el hombre no se aguantó, ya en el ascensor me comentó: siento una pena tan grande soltándose a moco tendió, empezó comentándome aquel berenjenal.
Mientras repetía: “Yo en mis años de vida sabía de traspaso de cosas, de carros, de casas, de terrenos, pero de mierda ni na ni na. Hoy me tocó dijo (Pío),si no resuelvo, la cagada hubiese sido peor que la mortecina que quedó. A todo llega el que vive, dije bajito. Total nos regresamos por aquellos caminos por donde hablamos pasado, como un colorín colorado este cuento se ha "esmierdado".
Mi respeto a mi amigo, Dios te tenga donde estés Pio Agustín. Tranquilo, cuando vaya por allá te buscaré.

Comentarios
Publicar un comentario