DOS TÍOS
!MIS DOS TÍOS!
Vivir para contarla, un clamor de vividos recuerdos.
También vivir para contarla, son contares de aquellos pasajes del haber vivido .
Mientras las nostalgias recordadas, recuerdos vivido de aquel pasado que nunca se olvida.
Claro esta! te envuelven en vivencias del pasado, por aquellos vividos momentos con anterioridad.
De ahí que el Carnaval, siempre ha representado una celebración caracterizada, por eso el uso de disfraces incluyendo bailes, que traen a la mente mía recuerdos del vivo y bebo que decía mi abuelo Rafel.
Le Hacemos honor a un tal Rey "momo" junto al Dios "Baco" representado por el vino. Aquello forman parte de nuestras tradiciones, son tradiciones pueblerinas como parte del ambientado Carnavalesco, junto al buen libertinaje, que acatamos cuando celebramos .
Ahora verán eran fechas carnavalescas cuando en aquel divertimento nos dio por sacar al ruedo un viejo camión de barandas marca (Fargo), propiedad de mi viejo taita. Nos acomodamos todos primos amigos junto a otros tantos mas para iniciar la partida dentro de aquel camión, casi carcacha y salimos sin rumbo definido . Llevábamos maracas cuatro y tambor de paso nunca falta un cantor le dimos por el oeste del Barquisimeto de ayer. Continuamos costeando la cordillera andina serranías arriba, entrando a Buena Vista del municipio Jiménez allí nos lanzaban bombazos de agua, todos llenos de amor de los carnavales pueblerino.
Seguíamos visitando amigos, antes eran costumbres de nuestros abuelos, te esperan con muchas comidas, buñuelos, leche de burra, chichas hasta cocuy. Uno agradecido contestándote con un amén, así eran las cosas bellas de aquel vivir . Nos adentramos por los lados la plaza, llegando a una bodeguita preguntamos por el tío Sabino Agüero. Apareció un bejuco de manos curtidas por sus oficios de albañilería también carpintero y hacedor de urnas. Nos llevo hasta su morada estando ahí nos llamó la atención como tenía al guindar, un cajón terroríficamente envuelto como una urna. Que pegaba en la parte alta, casi rosando el techo de su bodega haciéndose notar aquella colorida obra forrada en terciopelo un rojo intenso aquello era obra de un lutier hecho por tío Sabino. Observábamos aquella locura, que con orgullo nos mostraba, algo especial como para viajar al más allá de los difuntos . El vejuco comentaba : la comodidad no tiene precio de paso tenía en su interior un decorado espejo. .También un radio, con variadas pilas como para disfrutar en aquel cómodo traslado .
-Me iré oyendo mis mejicanas decía el viejo. Fanático? pensándolo bien, cualquiera lo cree hasta pide asesoría porque el "sión" pendejo siempre anda suelto por todas partes como de sobra.
Todos impactados por aquella novela, total nos despedimos cuesta abajo vía a Cubiro por aquella "frialda", con unos calienticos tragos llegamos al otro pueblito, del Ah mundo cuando era mundo y cuando en Cuara llovía. Si en una piedra sembrabas en una piedra nacía!. Al llegar nos encontremos con otro personaje el tío Altagracio Agüero importante personaje quien tenía sobradas virtudes . El que con su pendeja sonrisa, se metía a todos en sus bolsillos, Ave María purísima decía nuestra abuela mayor (ese hombre si tiene vainas).
Una de las bromas más tremendas tenia aquel personaje , era sentarse en
los bancos con atardeceres larenses junto a la única bodega del pueblo, donde actuaba de cuentista o como apostador, aquel viejo siempre le daba por inventar penitencias con sus gases estomacales los mal llamados peos. Claro el tío con
anterioridad se entrenaba como para competir. El mismo junto a su esposa la tía Cahicha, quien lo
entrenaba para que estuviese en forma para las competiciones del buen apostador. Había un decir del me faltan siete lochas pal bolívar, si el
bolívar tenía ocho era porque en aquellos tiempo la vaina estaba mal. Imaginémonos
tantos años atrás con aquella mala situación todavía continúa el problema casi
igual. Volvemos con el tío y su compañera,
la muy alcahueta y querida prole lo mantenía en forma dándole "menjurjes" para sus competiciones. Ella los preparaba con varios huevos sancochados, con mazamorra y leche de jojoto, también engreía caraotas piches bastante picante los tragaba con pendejos tragos de un fermentado cocuy, así le auto alborotaba sus gases
estomacales .El viejo canalla o muy canalla solo decía amen, cuando tempranito salía a la bodega del pueblo, esperando allí los incautos competidores.
Aquellos enviciados apostadores, querían
mucho al viejo así también buscaban ganarle par desmotivarlo.
Douglas.DLAT.
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