A LAS ÁNIMAS Y MI MAMA

 ¡LAS ÁNIMAS Y MI  MAMA!

        Mi  mamá siempre  especial como todas las  madres, dormíamos  en un  viejo  caserón del Barquisimeto de ayer, carrera 25 con la calle 17,  hacia el oeste centro . No teníamos  acompañantes, mi padre  siempre  se ausentaba como de  costumbre,  era el señor  Juan de las carreteras, un comerciante en su época, mientras nosotros en  aquella casa convivíamos en  soledad,  solos con Dios y la Virgen  un decir de antes. La querida mía era de aquellas que acostumbraba  colocarle velas a las  ánimas, casi siempre los días jueves, era  tradicional para muchas familias de esta ciudad. Eran tiempos de muchas creencias, eso me da la  razón de que la fe existe, pero las casualidades sobran y eso de que vuelan vuelan, quizás no sé. Se  ponían muchas  velas a las animas, sobre todo pidiéndole favores dizque necesarios  para el amor la salud  o  un tal quitapesares  tantas  cosas. Para aquellas plegarias “velorieras” se construía una gran armazón aquel levantamiento armonioso, siempre despampanante al estilo brujerías, siempre  la arquitectura dependía de la creencia del dueño o dueña del altar, por supuesto.

      Aquella noche  la vieja mía sintió  necesario pedirles a las ánimas, tal vez  para  que nos cuidaran, porque en aquel viejo caserón todo era posible de paso, con tan negra oscuridad, donde ni siquiera el silencio se podía  oír . Más que temprano pasamos a dormir, estábamos en pleno brazos de Morfeo, más o menos como a la  medianoche, a punta de la madrugada en aquel cuarto, siento pendejo jaleo con mucha fuerza era mi madre,  diciéndome hijo, despierta despierta .Estaba muy pequeñín tampoco entendía nada de lo que estaba pasando. Apenas oí cuando dijo: parece viene alguien de allá afuera  están  rezando!. De pronto sentimos que aquello venía de atrás, por un corredor que daba desde el patio hacia nuestro cuarto, topándose con una puerta de madera.  De pronto  se oyó el crujir de los dos ventanales, como si aquello fuera en la cripta de la misma cueva  de los cuentos de brujas, aquellos  dos paneles se plegaronabriéndose de par en par, quedamos a la intemperie con el mirar abierto hacia el patio de aquel “solaron” del viejo  caserón  donde el imponente altar lleno de velas de varios colores  daba  una sensación de miedo. En eso  aparece, un  gran arcoíris con luces muy  resplandecientes,  encandilando nuestros rostros dejándonos inmóvil Seguimos mirando aquello donde estaban las veneradas ánimas, en aquel inmenso altar, bien decorado  que a su manera mantenía  mi  madre. Todo se iluminaba esplendorosamente fue cuando nos  abrazamos fuertemente. Entonces  mi madre empezó a rezar,  estaba muy asustada mientras a mí me dio por llorar “apretujándonos” con fuerza, no teníamos la menor idea  de lo que estaba  pasando. Hubo una reacción de protección de madre a hijo, ella me logra envolver con las mismas cobijas de arroparnos, sería como para cuidarme.  Me zumba con gran impulso sobre sus espaldas, y empezó a caminar rápidamente por aquella  "laberintosa" oscurana del inmenso caserón, fue tanto el susto que no conseguíamos como salir ni de la casa menos de la "oscuramentazon" Luego enfilamos calle arriba,  donde ella corría al trote limpio mientras que yo seguía  enjorquetado encima de  ella, hasta llegar a una avenida que estaba cerca de nuestra casa (la Vargas) sentándonos en la acera mi cargadora no dejaba de rezar. En eso pasa un señor, traía un bolso y un termo en la mano, por su aspecto  posiblemente un trabajador de esos que madrugaban. Eran las dos am, aquel  humanitario hombre nos mira y pregunta: Señora, qué le pasa al niño? ¿Tiene algo malo Dígame en qué les puedo ayudarla, Sentimos aquel alivio claro teníamos compañía. Mi madre le cuenta lo extraño del caso, entonces él dijo. No crea en esas vainas, si saben que está sola más rápido la van a joder.  Vamos,  no estaría de más, echemos una mirada. Lo  llevamos al sitio con mucha reserva. Entonces aquel hombre guapetón al llegar  tomó aire, echó un soplido y embistió  como el propio alebrestado del barrio: mi mamá lo vio entrar mientras decía . Animas benditas  Dioses  lo cuiden. Pero duró poco, disparado como alma que lleva el diablo  la cara  paliducha diciendo cosas incoherentes  quiso hablar pero no le entendimos nada solo recordamos agarró su morral y hasta se le olvidó el termo. Solo lo vimos cuando trotaba a  paso del garzón cacao. Al menos lo intentó!” Dijo mi mamá. 

    Total amanecimos sentados y abrazados  como dos angelitos por allá por  la acera de la avenida.  aparecieron vecinos y curiosos, vinieron los comentarios de que espantaron a la señora Sedeña Por qué no avisó. Dijo uno de los la más pica pasito   Mi mama medio “remolona” ni hablo. Fueron entrando de  ha varios mas que curiosear en casa, sin embargo aquello estaba aparentemente normal, el altar y su velas todavía humeaban. Las ánimas no se chamuscaron!”  Dijo uno de los curiosos.

    Hoy pensándolo bien, mi mamá tenía razón, nunca falta un mala mugre de aguafiestas, impertinente y hablador de paja,  será  mejor no decirles nada . Pero de que espantan si sé!!!.

 douglasdlat@hotmail.com

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